Radio, la oportunidad de todos los días. Parte II
En esta época de redes sociales, internet y conexiones inmediatas, la gente solo busca entretenimiento en todas sus formas.

La radio viene a formar parte de esos momentos que, como ya dijimos en la primera parte de este artículo, tenemos a un público cautivo por horas en el tráfico de la mañana y la tarde. Entonces, ¿por qué no volver nuestras cuñas de radio o las intervenciones en vivo de los locutores en parte de ese entretenimiento?

¿Se pueden la historia del programa de radio de Orson Wells en el que por casi una hora sembró el pánico en las ciudades de New York y New Jersey con la supuesta noticia en vivo de una invasión interplanetaria? Cualquiera podrá decir que era 1938 y que por entonces solo existía la radio. Cualquiera podrá decir que en estos tiempos bastaría con ir a las redes sociales para saber si la noticia es cierta. El hecho es que, con maestría de entrevistas en vivo, diferentes intervenciones musicales, conexiones con reporteros en diferentes lugares de la ciudad describiendo lo que estaba pasando (conste, todo se realizó con maestría en el mismo estudio): Orson Wells y la invasión ficticia de radio quedaron inmortalizados para siempre, ¿por qué? porque jugaron con la imaginación de las personas con todos los recursos de la radio. Pueden encontrar el guión del programa en este enlace http://www.sacred-texts.com/ufo/mars/wow.html Debido al éxito de esta hazaña, apenas tres años después lanzaba su película Citizen Kane que, como sabrán, es un ícono del cine como prodigio de la técnica y la narrativa. Pero bueno, esa es otra historia.

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El punto es que sea como sea, la radio se sigue prestando con toda esa riqueza –y ahora con muchos más recursos tecnológicos- para poder entretener y cautivar a las personas.

¿Y qué tal si hablamos de la música, uno de los más grandes recursos de la radio?

¿Qué tal si les digo que es científico, que la música puede causar efectos diversos en el cerebro, la presión sanguínea, la respiración y por lo tanto en el estado de ánimo? Y eso es debido a que la música nos llega a través de ondas y el querido cerebro, el pulso y la respiración también funcionan por medio de ondas. Lógico: todo está conectado y es así como, por ejemplo:

• La Música clásica o new age controlando los tonos y el volumen, provocan estados de ánimos positivos.
• La música con pocas alteraciones de ritmo y tono genera estados de calma en los que estructuras cerebrales como la amígdala, el hipocampo, la corteza frontal se activan de manera considerable y generan estados de ánimo placenteros.
• Por otro lado, la música con altas alteraciones de ritmo, tono y volumen genera estados anímicos no compatibles con la necesidad de que las personas se sientan a gusto en un lugar, ya que provoca sensaciones de rabia, tristeza o, directamente, neutras.*

Todas estas maravillas de la música las pueden leer en el libro El Efecto Mozart de Don Campbell, en el que, con muchos ejemplos y estudios científicos; nos explican los efectos de la música y hace un análisis de más de 15 géneros musicales y cómo estos pueden conducir a diferentes estados de ánimos.

En conclusión: no den por sentada la música en una cuña de radio

La música puede inspirar, conmover, hacerte pensar, hacerte sentir; te puede llevar a sonreír, a recordar a alguien… Incluso puede provocar hambre, cansancio, somnolencia. Todo tiene que ver con las ondas, recuerden. Una excelente idea, con la música apropiada, el mejor guión y un locutor de primera; puede llevar la imaginación de nuestros oyentes a donde la queramos llevar.

¿Y vos qué pensás? ¿Hay alguna cuña de radio que recordés por memorable?

*(Tomado del artículo Neuroliderazgo: “El Efecto Mozart” cómo la música te hace más inteligente)

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