El Salvador no está lento, hay talento – Parte 1
Todos somos creativos. Si nos ayudamos, todos creamos.

Nuestro país está viviendo momentos turbulentos, pero a pesar de esta realidad compleja que nos rodea, nunca me he sentido más optimista por el futuro de nuestra industria creativa. Me inspira ver el desborde de talento y solidaridad en la comunidad de artistas, diseñadores, productores, artesanos, emprendedores e impulsadores que con su imaginación y pasión están transformando positivamente nuestra realidad. Nos estamos organizando, y vamos para adelante.

Seguir de brazos cruzados observando, opinando y esperando que las cosas mejoren no aporta. Para construir al progreso de nuestra sociedad debemos invertir tiempo y energía en liderar el cambio y/o apoyar a quienes ya lo empezaron. Nuestro tiempo y energía valen más que el dinero, y por eso, darlo nos cuesta más.

 

Un mundo mejor

Nunca es demasiado tarde para atender el llamado y tomar la decisión de ser activos y efectivos. Agradecemos a quienes ya están haciendo su parte y les deseamos éxitos en su camino. A todos los demás, les hacemos una amable petición:

Sean responsables de su rol en la reconstrucción en estos tiempos de destrucción.

Hay tanto por hacer que en cualquier lugar se puede comenzar – a través de un proyecto, organización, movimiento, evento, otra persona o cualquier medio de comunicación. No nos desilusionemos antes de tiempo pensando que nuestras acciones no tienen impacto. Mejor motivémonos para empezar y seguir y hacer las cosas bien… Para eso necesitamos saber qué es lo que nos importa de verdad. Al final, la experiencia es nuestra.

Te invito a que te preguntes: ¿qué te mueve el corazón?

Si te vas a esforzar, que sea por algo que te apasiona. Solo siguiendo tu verdadera pasión podrás realmente disfrutar la experiencia de DAR. Así el esfuerzo no será en vano y habrá valido la “pena”. Por ejemplo, si eres ilustrador (no importa si eres estudiante, profesional o entusiasta), puedes enseñar dibujo a niños, jóvenes, ciegos o presos; unirte a un colectivo de ilustradores, pintar un mural en un parque, promover a un colega en el exterior, colaborar en alguna campaña de concientización, o simplemente exhibir tus propias obras… Todo esto suma al propósito de construir un mundo mejor. Todo enriquece tu propia experiencia.

Si ya hay una causa con la que te identifiques, únete. Si aún no existe, créala. El punto es accionar y no solo desear. (En mi próxima entrada compartiré 5 cosas que puedes hacer para impulsar el talento creativo de nuestro país.)

Si queremos que algo cambie, empecemos por nosotros… cambiar la manera que vemos el mundo que nos rodea, reevaluar nuestras creencias, reconsiderar lo “imposible” y atrevernos a creer en lo que somos capaces de crear.

En pocas palabras, #CREERparaCREAR

Construyamos juntos y compartamos las buenas historias. Deja tu comentario y conecta con otras personas talentosas, como tú.

Gracias por leerme.

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  • Adrian Gomez

    me encanto!

    • Carla Orellana

      ¡Qué bueno! Gracias por hacer lo que haces.

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